Que un niño rechine los dientes mientras duerme puede preocupar a los padres. ¿Es una fase natural del crecimiento? ¿Puede dañar sus dientes? ¿Hay que ponerle una férula o esperar a que desaparezca? El bruxismo infantil nocturno es relativamente frecuente y no siempre necesita tratamiento, pero sí es hay que estar atentos a aquellas señales que pueden indicar un problema y cuándo consultar con un profesional.
La evidencia científica apunta a que su origen es multifactorial y que, aunque muchos casos no provocan complicaciones importantes, es fundamental valorar cada situación de forma individual y, en ciertos, tratar el problema para que genere desgaste dental u otros problemas.
¿Qué es el bruxismo infantil nocturno?
El bruxismo del sueño es una de las variantes del bruxismo más habituales, en la que se da una actividad de los músculos de la mandíbula que provoca que los dientes entren en contacto de forma repetida o prolongada, ya sea apretándolos o rechinándolos. Puede (y suele) producirse sin que el niño sea consciente de ello.
Sus manifestaciones más características son el ruido de los dientes al rozar durante la noche, el apretamiento mandibular y, en algunos casos, las molestias al despertarse. También pueden aparecer sensibilidad dental, dolor en los músculos de la cara o dificultades para abrir la boca con normalidad.
Una revisión de alcance publicada en Journal of Oral Rehabilitation en 2024 encontró que la prevalencia estimada del bruxismo nocturno en niños y adolescentes varía ampliamente, entre el 5 % y el 50 %, según la edad y los criterios utilizados para identificarlo.
La fisiopatología es multifactorial y se asocia a la excitación, a los problemas de conducta y los trastornos del sueño (apnea obstructiva del sueño, ronquidos, pesadillas) como factores de riesgo. El bruxismo infantil nocturno también se relaciona con afecciones respiratorias (alergias, respiración oral).
¿Es normal que los niños rechinen los dientes mientras duermen?
En muchos casos, sí. El bruxismo puede aparecer durante la infancia y desaparecer o disminuir con el tiempo, sin ocasionar daños que requieran una intervención específica. Por eso, si el niño rechina los dientes ocasionalmente, no siente dolor y sus dientes no presentan alteraciones relevantes, el profesional puede recomendar simplemente vigilar su evolución.
Es importante entender que no existe una edad exacta a partir de la cual el bruxismo deba desaparecer. Tampoco podemos aseverar que todos los niños que rechinan los dientes estén atravesando una fase pasajera.
La revisión sistemática Sleep bruxism in children, from evidence to the clinic, publicada en Frontiers in Oral Health en 2023, analizó investigaciones sobre las posibles causas, los factores asociados y las intervenciones disponibles. Sus autores encontraron una literatura heterogénea y limitaciones importantes en algunos estudios sobre tratamientos.
Por tanto, la recomendación que siempre doy como especialista es que no hace falta alarmarse ante un episodio aislado, pero tampoco dar por hecho que el problema desaparecerá solo, sobre todo si se repite con frecuencia o aparecen síntomas.
¿Qué puede causar el bruxismo nocturno en los niños?
No existe una única causa que explique todos los casos. La investigación científica sugiere que intervienen distintos factores relacionados con el sueño, el desarrollo y el bienestar emocional.
Entre los factores que debemos valorar destacan:
- Alteraciones del sueño. Dormir de forma irregular, descansar poco o tener un sueño inquieto se ha asociado con una mayor presencia de bruxismo en algunos estudios.
- Estrés y factores emocionales. Los cambios familiares, las preocupaciones escolares o los periodos de mayor tensión pueden coincidir con un aumento del apretamiento dental. Esto no significa que el bruxismo sea siempre consecuencia de la ansiedad.
- Problemas respiratorios durante el sueño. Los ronquidos, la respiración por la boca y otros signos de posibles trastornos respiratorios merecen especial atención.
- Predisposición familiar. Algunos estudios han encontrado asociaciones entre el bruxismo infantil y los antecedentes familiares.
Una revisión titulada What sleep behaviors are associated with bruxism in children? A systematic review and meta-analysis concluyó que los ronquidos, la respiración bucal, el sueño inquieto, el babeo, la posición boca abajo durante el sueño y la falta de sueño son factores de riesgo que se vinculan con el bruxismo en niños.
En base a la evidencia actual, no debe atribuirse automáticamente el bruxismo a los nervios, a la dentición o a una mala alineación dental. Es necesario estudiar el conjunto de síntomas y antecedentes del niño para identificar las causas y aplicar el tratamiento más idóneo en cada caso.
¿Cuándo hay que preocuparse y acudir al dentista?
La frecuencia del rechinamiento no es el único factor en el que debemos fijarnos para saber si hace falta intervenir. También son importantes los síntomas que muestra el niño, el estado de los dientes y la calidad del descanso.
Es esencial solicitar una valoración odontológica si observas alguna de estas señales:
- Desgaste dental visible, dientes astillados o fracturas.
- Dolor mandibular o facial, especialmente al levantarse por la mañana.
- Sensibilidad dental al frío, al calor o al masticar.
- Molestias al abrir la boca, masticar o mover la mandíbula.
- Episodios frecuentes o intensos que persisten y generan preocupación.
Además, si el niño ronca habitualmente, respira por la boca, presenta pausas respiratorias observadas durante el sueño o se muestra excesivamente cansado durante el día, es importante consultar con su pediatra. Estos síntomas pueden justificar una evaluación de posibles problemas respiratorios del sueño, independientemente del rechinamiento dental.
Y recuerda: no hay que esperar a que aparezca dolor para pedir una revisión. El desgaste puede pasar desapercibido al principio y el ruido nocturno no es suficiente por sí mismo para determinar la gravedad del problema.
¿Cómo se diagnostica el bruxismo infantil?
El diagnóstico comienza con una entrevista a los padres y una exploración clínica. El dentista debe hacer ciertas preguntas como cuándo se producen los episodios, con qué frecuencia, si el niño siente molestias y si existen antecedentes de problemas de sueño.
Durante la revisión evaluamos el desgaste de los dientes, las posibles fracturas, la sensibilidad muscular y el funcionamiento de la mandíbula. También se tiene en cuenta la edad del niño y si está en dentición temporal, mixta o permanente.
Es importante señalar que el desgaste dental no confirma por sí solo un bruxismo activo. Los dientes pueden presentar desgaste por otras causas y, a la inversa, un niño puede rechinar los dientes sin mostrar lesiones evidentes.
En determinados casos, especialmente cuando existen indicios de alteraciones respiratorias o del sueño, puede ser necesario coordinar la valoración con el pediatra u otros especialistas. Las pruebas instrumentales, como la polisomnografía, pueden usarse en ciertos casos, pero no son necesarias de forma rutinaria para todos los niños.
La finalidad de la evaluación es determinar si basta con observar la evolución o si conviene intervenir para proteger los dientes, aliviar las molestias o investigar un problema asociado.
¿Qué tratamientos existen para el bruxismo infantil nocturno?
El tratamiento depende de la edad, la intensidad de los episodios, los síntomas y las posibles causas asociadas. No todos los niños con bruxismo necesitan una intervención, y el objetivo no siempre es eliminar por completo el rechinamiento, sino prevenir sus consecuencias y mejorar su bienestar.
Entre las medidas que podemos valorar como profesionales se encuentran:
- Seguimiento odontológico. Si no existen daños ni molestias, puede ser suficiente con realizar revisiones periódicas para comprobar que los dientes y la mandíbula evolucionan correctamente.
- Mejora de los hábitos de sueño. Mantener horarios regulares, establecer una rutina tranquila antes de acostarse y limitar las pantallas al final del día son medidas razonables para favorecer el descanso, aunque no garantizan que desaparezca el bruxismo.
- Tratamiento de problemas asociados. Si se sospecha de un trastorno respiratorio del sueño u otra alteración, será necesario estudiarlo y tratarlo cuando corresponda.
- Dispositivos odontológicos individualizados. En determinados casos, el dentista puede valorar una férula u otro dispositivo para proteger los dientes. Su indicación debe adaptarse a la edad y al desarrollo dental del niño, ya que no todos los dispositivos son adecuados durante el crecimiento.
La evidencia científica disponible todavía no permite establecer un tratamiento que sea universalmente eficaz para el bruxismo nocturno infantil. Una revisión sistemática publicada en 2023 en la revista Sleep Medicine (con el título Childhood and Adolescents Sleep Bruxism Treatment) analizó siete estudios clínicos y encontró resultados favorables con algunas intervenciones farmacológicas y extractos de Melissa officinalis, mientras que las férulas oclusales y la fisioterapia no mostraron mejoras estadísticamente significativas frente a los grupos de control.
Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2024 en Journal of Clinical Pediatric Dentistry encontró resultados prometedores para la fotobiomodulación, una técnica que utiliza luz de baja intensidad, en el tratamiento del bruxismo nocturno infantil. No obstante, solo se incluyeron cuatro estudios y los autores señalaron limitaciones metodológicas, por lo que estos resultados deben interpretarse con cautela y no bastan para establecer este tratamiento como una opción de eficacia demostrada para todos los niños.
Los autores advierten de que estos resultados no bastan para recomendar un protocolo terapéutico general. Por ello, la opción más prudente es individualizar el tratamiento, abordar los posibles factores asociados y proteger la salud dental del niño, evitando recurrir a medicamentos o dispositivos sin supervisión profesional.
Importante: no administres medicamentos ni utilices férulas genéricas por tu cuenta. La elección del tratamiento debe realizarse tras una valoración profesional, teniendo en cuenta los beneficios, los posibles riesgos y el desarrollo de la dentición.
¿Qué pueden hacer los padres en casa?
Si sospechas que tu hijo rechina los dientes por la noche, puedes empezar por observar cómo duerme y si presenta molestias durante el día. Quédate con cuándo se producen los episodios, si ronca, si se despierta cansado y si se queja de dolor mandibular o sensibilidad dental. Esta información puede ayudar al dentista a valorar el caso.
También es recomendable promover una rutina de sueño estable y un ambiente tranquilo antes de acostarse. Si el niño atraviesa una etapa de preocupación o estrés, escucharle y ofrecerle apoyo emocional puede ayudar a mejorar su bienestar y minimizar posibles síntomas asociados a ello.
Evita reprenderle por rechinar los dientes. Incluso cuando el bruxismo es diurno, normalmente no puede controlar esa actividad. Tampoco es aconsejable intentar corregir su mordida o modificar sus hábitos mandibulares sin indicación profesional.
La clave está en estar pendiente sin preocuparse en exceso, y acudir al especialista cuando existan síntomas, daños dentales o dudas sobre la calidad del sueño.
Tratamiento especializado del bruxismo infantil en Dental Carralero
El bruxismo nocturno infantil no siempre es motivo de preocupación, pero un examen dental a tiempo permite detectar posibles complicaciones y decidir qué medidas son adecuadas para cada niño.
En Dental Carralero puedes consultar las opciones de tratamiento especializado para el bruxismo y recibir una valoración adaptada a las necesidades de tu hijo. Si has observado que rechina los dientes con frecuencia, presenta molestias al despertar o te preocupa el desgaste dental, no esperes a que los síntomas empeoren.
Contacta con Dental Carralero y pide cita para revisar la salud dental de tu hijo. Resolver tus dudas con un profesional es el primer paso asegura su bienestar y salud bucodental.


