Una caries no destruye un diente de un día para otro. Se trata de un proceso progresivo en el que los ácidos producidos por las bacterias de la placa dental provocan una pérdida de minerales en los tejidos duros del diente. Por lo que la respuesta a «¿cuánto tarda una caries en destruir el diente?» depende del caso.
Si el proceso continúa sin control, la lesión puede avanzar desde el esmalte hacia la dentina y, posteriormente, alcanzar la pulpa dental, donde se encuentran los nervios y los vasos sanguíneos.
¿Se puede saber cuánto tardará una caries en destruir el diente?
Una de las preguntas más habituales en consulta es cuánto tiempo puede tardar una caries en destruir completamente un diente. La respuesta depende de numerosos factores y, por dicho motivo, no existe un plazo concreto que pueda aplicarse a todos los pacientes.
Una lesión inicial puede permanecer estable durante bastante tiempo si cambian los factores que favorecen su progresión. De hecho, las lesiones de caries que todavía no han producido una cavidad pueden llegar a detenerse o remineralizarse.
En cambio, cuando la lesión ya ha penetrado en capas más profundas del diente, el riesgo de progresión aumenta y puede ser necesario realizar un tratamiento restaurador.
Es por ello que en nuestra clínica de odontología en Xàtiva hacemos mucho hincapié en la necesidad de detectar las caries en sus primeras fases, ya que permite actuar de forma más conservadora y aumentar las posibilidades de conservar la mayor cantidad posible de tejido dental.
¿Cuáles son las etapas de una caries?
La caries debe entenderse como un proceso continuo y dinámico. No todas las lesiones siguen exactamente el mismo recorrido ni avanzan a la misma velocidad, pero generalmente pueden distinguirse varias etapas.
Primera etapa: desmineralización del esmalte
La caries comienza cuando las bacterias presentes en la placa dental metabolizan los azúcares y producen ácidos. Estos ácidos alteran el equilibrio entre la desmineralización y la remineralización de los tejidos dentales.
En sus primeras fases, la lesión puede no presentar ningún agujero visible. Uno de los signos característicos es la aparición de una zona blanquecina u opaca en el esmalte.
Esta fase es especialmente importante porque todavía puede ser posible detener o revertir parcialmente la lesión mediante medidas preventivas y control de los factores de riesgo, especialmente mediante una adecuada exposición al flúor y el control de la placa y del consumo de azúcares.
Segunda etapa: avance a través del esmalte
Si el proceso continúa, la pérdida de minerales aumenta y la lesión puede avanzar por el esmalte.
En esta fase tampoco tiene por qué existir dolor. De hecho, una de las dificultades para detectar las caries es que pueden evolucionar durante un tiempo sin producir síntomas evidentes.
La ausencia de dolor, por tanto, no significa necesariamente que el diente esté sano. Una revisión odontológica y, cuando está indicado, una prueba radiográfica pueden detectar lesiones que no se ven a simple vista.
Tercera etapa: llegada a la dentina
Cuando la lesión alcanza la dentina, el proceso suele avanzar con mayor facilidad. La dentina se encuentra debajo del esmalte y es un tejido menos mineralizado.
En este momento pueden aparecer síntomas como sensibilidad al frío, al calor o a determinados alimentos, aunque los síntomas no son iguales en todas las personas.
La profundidad de la lesión es uno de los factores que utiliza el odontólogo para determinar el tratamiento más adecuado. Una lesión que todavía no presenta cavitación puede manejarse en determinadas circunstancias mediante estrategias no invasivas o mínimamente invasivas. Cuando existe una cavidad que no puede mantenerse limpia, aumenta la necesidad de realizar una restauración.
Cuarta etapa: afectación de la pulpa
Si la caries continúa avanzando hacia el interior del diente, puede llegar a la pulpa dental, el tejido que contiene nervios y vasos sanguíneos.
En esta fase puede aparecer inflamación pulpar y dolor, especialmente ante estímulos térmicos o de forma espontánea. Cuando la infección o inflamación de la pulpa no se trata, puede producirse necrosis pulpar y posteriormente una infección de los tejidos situados alrededor de la raíz.
Quinta etapa: infección y absceso
En las fases más avanzadas, las bacterias pueden salir del sistema de conductos radiculares y provocar una infección en los tejidos que rodean la raíz. Esto puede dar lugar a lo que se conoce popularmente como flemón dental.
Puede aparecer dolor intenso, sensibilidad al morder, inflamación o un absceso dental. En determinadas circunstancias, una infección avanzada puede incluso provocar que el dolor desaparezca temporalmente cuando la pulpa deja de ser vital. Esto no significa que la infección haya desaparecido.
Si el proceso de la caries continúa sin recibir tratamiento, el daño puede extenderse hasta acabar con un diente muerto. Esto imposibilita la opción de restaurar el diente.
Factores que influyen en la rapidez de la progresión de la caries
No todas las caries avanzan a la misma velocidad. La progresión depende de la interacción entre diferentes factores relacionados con el propio diente, la alimentación, la saliva, la higiene y el estado general de la boca.
Frecuencia de consumo de azúcares
Los azúcares libres proporcionan el sustrato que las bacterias de la placa utilizan para producir ácidos. No solo importa la cantidad total consumida, sino también la frecuencia con la que los dientes están expuestos a ellos.
Una exposición frecuente a alimentos y bebidas azucaradas puede favorecer periodos repetidos de desmineralización.
Exposición al flúor
El flúor desempeña un papel fundamental en la prevención y el control de la caries. Favorece la remineralización y hace que los tejidos dentales sean más resistentes a los ataques ácidos.
Por este motivo, el uso adecuado de dentífricos fluorados forma parte de las principales medidas preventivas frente a la caries.
Higiene oral
La acumulación de placa bacteriana facilita las condiciones necesarias para que continúe el proceso de caries. El cepillado dental y la limpieza interdental ayudan a reducir la cantidad de placa y, por tanto, a controlar uno de los principales factores implicados.
Saliva y sequedad bucal
La saliva contribuye a neutralizar los ácidos y participa en la remineralización de los dientes. Cuando existe una disminución importante del flujo salival, aumenta el riesgo de desarrollar y hacer progresar lesiones de caries.
En este punto hay que advertir que algunos medicamentos, determinadas enfermedades y otros factores pueden favorecer la sequedad bucal.
Localización de la lesión
La superficie afectada también es importante. Las zonas con surcos y fisuras profundas, las superficies entre los dientes y las raíces expuestas pueden presentar circunstancias que favorezcan la aparición o progresión de la caries.
Estado inicial de la lesión
Una caries inicial sin cavitación no tiene el mismo comportamiento que una lesión profunda y cavitada.
Los estudios longitudinales muestran que las lesiones iniciales pueden permanecer estables, retroceder o progresar. En un estudio de Community Dentistry and Oral Epidemiology de 2015 realizado en adultos con riesgo de caries, la mayoría de las lesiones coronales no cavitadas no progresaron durante el periodo de seguimiento, mientras que una proporción mucho menor llegó a cavitarse.
Por este motivo, hablar en abstracto de una caries no permite determinar cuánto tardará en avanzar. Es necesario conocer su profundidad, actividad, localización y características clínicas.
¿Cuánto tarda una caries en destruir el diente?
Como se desprende de todo lo que he explicado, no existe una cifra exacta de meses o años que permita afirmar cuánto tarda una caries en destruir un diente. De hecho, una caries nunca debería dejarse sin tratar, independientemente de la velocidad a la que esté progresando.
La evidencia disponible demuestra que la progresión es muy variable. Algunas lesiones iniciales pueden permanecer sin cambios durante años o incluso detenerse cuando se controlan adecuadamente los factores de riesgo. Otras pueden progresar muy rápidamente hasta producir una cavidad y afectar a tejidos más profundos.
Por ejemplo, un estudio longitudinal realizado en niños y publicado por Journal of dental research en 2012 observó que la velocidad de progresión hasta la cavitación variaba considerablemente según la gravedad inicial de la lesión, su actividad, la superficie afectada y el tipo de diente. Las lesiones más avanzadas presentaban una mayor probabilidad de cavitación.
Otros estudios han observado que las lesiones iniciales del esmalte pueden tardar varios años en alcanzar la dentina en una parte importante de los casos. Esto demuestra por qué no resulta adecuado establecer una regla como «una caries tarda seis meses en destruir un diente».
¿Y cuánto tarda en destruirse el diente desde que se ha formado una cavidad o agujero?
La situación cambia cuando la caries ya ha formado una cavidad. Una vez que existe una pérdida estructural evidente, el diente ha perdido parte de su capacidad para protegerse y la zona puede resultar más difícil de limpiar. Si además la lesión ha alcanzado la dentina, puede avanzar hacia el interior mucho más rápido.
Por tanto, la pregunta no es tanto cuánto tiempo queda hasta que se destruya el diente, sino en qué fase se encuentra actualmente la caries y qué posibilidades existen de detenerla o tratarla.
Una caries pequeña detectada en una revisión puede requerir únicamente medidas preventivas y seguimiento en determinados casos. Una lesión cavitada puede necesitar una restauración. Y una caries que ha alcanzado la pulpa puede requerir un tratamiento endodóntico para intentar conservar el diente.
Esperar a que aparezca dolor no es en ningún caso recomendable. La caries puede avanzar sin síntomas y, cuando aparecen determinadas molestias, la lesión puede encontrarse ya en una fase avanzada.
¿Cuándo se puede salvar el diente?
En muchos casos, incluso una caries avanzada no significa automáticamente que haya que extraer el diente.
La posibilidad de conservarlo depende fundamentalmente de cuánto tejido dental sano queda, de la extensión de la lesión, de la afectación de la pulpa y de las estructuras que rodean la raíz.
Cuando la lesión se encuentra en una fase inicial y todavía no existe una cavidad, el objetivo puede ser detener el proceso mediante medidas preventivas y tratamientos mínimamente invasivos.
Cuando ya existe una cavidad, puede ser necesario eliminar o controlar el tejido afectado y restaurar el diente mediante una obturación u otra restauración adecuada.
Si la caries ha llegado a la pulpa y esta se encuentra inflamada o infectada, el tratamiento de conductos puede permitir eliminar el tejido pulpar afectado, limpiar y desinfectar el sistema de conductos y posteriormente sellar y restaurar el diente.
Por tanto, llegar al nervio no significa necesariamente perder la pieza dental.
La extracción suele plantearse cuando el diente ya no puede restaurarse de forma predecible o cuando sus condiciones estructurales y periodontales hacen inviable su conservación. La decisión debe basarse en una evaluación clínica individual y no solamente en el tamaño aparente de la caries.
Cuanto antes se detecte la lesión, mayores son las posibilidades de utilizar tratamientos más sencillos y de mantener el tejido dental sano.
¿Qué hacer si la caries está muy avanzada?
Si existe una caries profunda, dolor persistente, sensibilidad intensa, inflamación o sospecha de infección, lo recomendable es solicitar una valoración odontológica sin retrasar la consulta.
El primer paso consiste en determinar exactamente hasta dónde ha llegado la lesión. Para ello, el odontólogo puede realizar una exploración clínica y, cuando sea necesario, utilizar radiografías u otras pruebas diagnósticas.
El tratamiento dependerá del estado del diente
Cuando la estructura dental puede conservarse, puede ser posible realizar una restauración. Si la pulpa está afectada de forma que requiere tratamiento, puede ser necesario realizar una endodoncia y posteriormente restaurar y proteger el diente.
En situaciones en las que el diente no puede restaurarse, puede ser necesario valorar la extracción y las alternativas disponibles para reemplazar la pieza.
Es importante no intentar solucionar una caries avanzada únicamente con analgésicos. Los medicamentos pueden ayudar a controlar temporalmente el dolor, pero no eliminan la causa del problema.
Además, determinados síntomas requieren una valoración rápida. La aparición de inflamación importante, fiebre, dificultad para tragar o respirar, o una hinchazón que se extiende por la cara o el cuello requiere atención sanitaria urgente.
La prevención sigue siendo fundamental incluso cuando ya existe una lesión. Cepillarse los dientes dos veces al día con un dentífrico fluorado, limpiar los espacios interdentales, limitar la frecuencia de consumo de azúcares y acudir a revisiones odontológicas permite reducir el riesgo de aparición y progresión de nuevas lesiones.
Pide cita en nuestra clínica y obtén un diagnóstico completo
Una caries puede empezar siendo prácticamente imperceptible y terminar comprometiendo una parte importante del diente. Por eso, esperar a que aparezca un dolor intenso no es una buena forma de determinar la gravedad del problema.
En nuestra clínica podemos realizar una valoración completa para determinar el estado de tus dientes, identificar posibles lesiones de caries y establecer el tratamiento más adecuado en función de cada caso.
El objetivo es detectar los problemas cuanto antes y actuar de forma conservadora siempre que sea posible, preservando la mayor cantidad de estructura dental sana.
Si tienes sensibilidad, dolor, una mancha en el diente, has detectado un agujero o simplemente hace tiempo que no realizas una revisión, pide cita en nuestra clínica y obtén un diagnóstico completo de tu salud bucodental.
Bibliografía
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